En
el sur de Quintana Roo la cultura maya dejó muestras
de un pasado majestuoso. Cinco zonas arqueológicas
rodeadas de selva nos llevan a un viaje por la historia
en el que vivirás ¡una aventura interminable!
Oxtankah es un maravilloso sitio donde la historia y
la leyenda se mezclan.
A 16 km de Chetumal, se presume que fue el escenario
del primer mestizaje de México, cuyos protagonistas
fueron el español Gonzalo Guerrero y una mujer
de la nobleza maya.
En el sitio destaca el Templo Principal, y vestigios
de una capilla religiosa del siglo XVI. Aquí
se respira un ambiente especial. Acaso porque aún
flota el amor que permitió la fusión de
dos culturas.
Si lo que buscas es un lugar esplendoroso,
visita Kohunlich, donde se adoraba al sol. A 69 kilómetros
de la capital del estado, es uno de los sitios mejor
planeados y más bellos del área maya.
Camina por la cancha del juego de pelota, única
encontrada hasta ahora orientada de Este a Oeste; recorre
la Plaza de las Estelas y admira el Templo de los Mascarones,
donde se conservan siete inmensos mascarones de estuco
que representan a Kinich Ahau, dios del sol, emergiendo
de las fauces del monstruo de la tierra.
Aquí, el 12 de abril, en el solsticio y en el
equinoccio el sol nos da todo un espectáculo.
Pero si quieres estar más cerca del cielo,
Dzibanché es para ti. A 7 km de Kohunlich, es
uno de los pocos lugares del área maya en donde
existen dinteles de madera grabados con textos jeroglíficos.
La belleza y monumentalidad de sus edificios harán
que te rindas al embrujo de esta cultura.
Prepárate
para subir la escalinata del Templo del Búho,
la pirámide más alta, desde cuya cima
se puede hablar con el cielo.
Si prefieres la serenidad, entonces ve a Kinichná.
Ubicada a sólo 2 km de Dzibanché, sitio
del que forma parte, su nombre significa Casa del Sol.
La zona está conformada por pequeños edificios
situados alrededor de una impresionante Acrópolis,
única en Quintana Roo de esas dimensiones, y
cuya simetría es perfecta.
Las ofrendas y entierros encontrados nos hablan de la
importancia simbólica y ritual de esta zona;
acaso por ello lo que invade es el silencio.
Pero si te gustan los lugares mágicos visita
Chacchoben. A 85 kilómetros de Chetumal, se encuentra
esta zona cuya característica sobresaliente es
la presencia de altares circulares monolíticos.
Pon atención en el Templo Adosado porque muy
probablemente constituyó el umbral por el cual
los iniciados podrían establecer un contacto
entre lo sagrado y lo terreno. Y observa el juego de
luz y sombra protagonizado por el sol y las copas de
los árboles, no te cabra duda de que este sitio
¡es mágico!